¿Qué es mejor Facebook Ads vs Google Ads para tu negocio y por qué?

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Facebook Ads vs Google Ads no es solo una comparación entre dos plataformas publicitarias. En realidad, es una decisión estratégica que impacta directamente en tu facturación, en cómo crece tu negocio y en cuánto tardas en ver resultados. La mayoría de empresas llega a este punto después de una experiencia frustrante: han probado una plataforma porque “todo el mundo la recomienda”, han invertido, han tenido algún resultado… pero no el esperado. Y entonces aparece la gran pregunta: ¿me he equivocado de canal o de estrategia?

La clave es entender que funcionan con lógicas distintas. Google Ads suele capturar a alguien que ya está buscando activamente una solución. Facebook Ads (Meta Ads) impacta a personas que todavía no buscan, pero podrían interesarse si el mensaje conecta. No es lo mismo vender un servicio urgente que construir marca o generar demanda para un producto nuevo. Si comparas sin entender estas reglas, te puedes gastar el presupuesto sin aprender nada.

En este artículo vamos a ver cómo funciona cada plataforma de verdad, sus ventajas y límites, sus diferencias clave, cómo se segmenta, cómo se paga, qué métricas importan, y cuándo conviene combinarlas para pasar de “campañas sueltas” a un sistema predecible.

Escoger entre Facebook Ads o Google Ads es una decisión muy estratégica

La mayoría de comparativas se quedan en lo típico: “Google convierte mejor”, “Facebook es más barato”. Y sí, a veces. Pero esa frase, sin contexto, es una receta para equivocarse. La decisión no es “qué plataforma es mejor”, sino “qué plataforma es mejor para este negocio, con este objetivo y en este momento”. Ahí es donde está el dinero.

Piénsalo así, Google Ads es como colocar un cartel justo delante de alguien que ya está buscando lo que vendes. Facebook Ads es más como entrar en una conversación y conseguir que alguien se plantee algo que todavía no estaba buscando. En el primer caso, gana la relevancia y la estructura. En el segundo, gana el creativo, el ángulo y la persuasión.

El error más caro es pedirle a una plataforma lo que hace la otra. Si le pides a Facebook ventas frías como si fuera Google, te frustras. Si le pides a Google escalabilidad infinita cuando hay pocas búsquedas, te estancas. Lo rentable es asignar a cada canal su rol dentro del funnel: captación directa, creación de demanda, remarketing, consolidación. Y desde ahí, construir.

¿Qué es Google Ads y cómo funciona realmente?

Google Ads suele ser la primera opción para muchos negocios porque se apoya en la intención. Es decir, no necesitas convencer a alguien de que “quizá” lo necesite: el usuario ya lo está buscando. Eso, bien trabajado, es una ventaja enorme. Pero mal planteado, puede ser una máquina de quemar dinero, sobre todo en sectores competidos.

Google Ads funciona con un sistema de subastas: varios anunciantes compiten por aparecer en búsquedas concretas. Y aquí hay un matiz clave: no gana solo el que más paga. Google valora la calidad del anuncio, la relevancia y la experiencia de la página de destino. Esto obliga a trabajar bien la estrategia, no solo el presupuesto.

Además, Google Ads tiene formatos que cubren más que la búsqueda: Display, YouTube, Shopping y remarketing. La potencia está en elegir el formato que corresponde al objetivo. Si mezclas todo sin lógica, te sube el coste y se te cae la conversión.

Cómo funciona Google Ads a nivel básico

Google Ads permite mostrar anuncios cuando alguien introduce una búsqueda relacionada con tus palabras clave. Eso significa que atacas un momento de alta intención: el usuario está “en modo solución”. La estructura típica es keyword → anuncio → landing → conversión. Si esa cadena está alineada, el rendimiento suele ser sólido.

La subasta tiene en cuenta la puja y el componente de calidad. Por eso, una cuenta bien estructurada, con anuncios relevantes y landing coherente, puede pagar menos por clic y conseguir mejores posiciones. Además, puedes ajustar por ubicación, horarios, dispositivos y audiencias para afinar la rentabilidad.

En la práctica, Google es muy eficaz para servicios con demanda clara (reformas, clínicas, asesorías) y para B2B cuando el cliente ya busca una solución. La clave está en no ir “a lo grande” desde el primer día, sino empezar por intención alta y expandir cuando la medición te confirme rentabilidad.

Google Ads: formatos de anuncios y usos reales

Los formatos principales son Red de Búsqueda (texto), Display (banners), YouTube (vídeo) y Shopping (productos). Cada uno cumple una función distinta. Búsqueda suele ser el formato más directo para captar clientes listos para convertir. Shopping es imprescindible en ecommerce cuando hay intención de compra. YouTube es potente para explicar, educar y generar demanda. Display es muy útil para reconocimiento y, sobre todo, remarketing.

Un error común es usar Display como si fuera búsqueda, esperando ventas frías. Display suele funcionar mejor como refuerzo: mantener la marca presente y recuperar a usuarios que ya han visitado tu web. YouTube también puede ser conversión, pero normalmente necesita un mensaje fuerte y un funnel bien montado.

Cuando eliges formato por objetivo (captar, nutrir, cerrar), Google Ads deja de ser “anuncios” y se convierte en un sistema de adquisición. Y eso es lo que buscamos: control, medición y consistencia.

Ventajas y limitaciones de Google Ads

La ventaja principal es la calidad del tráfico. Son usuarios que llegan con una necesidad clara y muchas veces con intención de compra. Esto suele traducirse en leads más cualificados, mejor tasa de conversión y resultados relativamente rápidos, si la web acompaña. Además, el control es muy fino: palabras clave, concordancias, negativas, horarios, ubicaciones y dispositivos.

La limitación fuerte es el coste en sectores competidos. Si tu propuesta no destaca o tu landing no convierte, el CPA se dispara. Y otra limitación clave es la escalabilidad: Google depende de demanda existente. Si hay 1.000 búsquedas al mes, no puedes venderle a 10.000 por mucho que quieras.

Por eso, Google Ads es excelente para captación directa, pero a veces necesita complementarse con canales que generen demanda (como Meta) para crecer más allá del volumen de búsquedas.

¿Qué es Facebook Ads y por qué sigue siendo tan potente?

Facebook Ads (Meta Ads) funciona de manera distinta: no captura intención, la activa. Aquí no esperas a que el usuario busque algo. Lo impactas mientras consume contenido y, si el anuncio está bien pensado, generas interés. Esto es especialmente potente para ecommerce, lanzamientos, crecimiento de audiencias y construcción de marca.

Meta Ads permite segmentación avanzada por intereses, comportamientos y datos demográficos, pero su verdadera fuerza está en cómo aprende su algoritmo. Cuanto mejor alimentes el sistema con eventos y conversiones reales (y cuanto mejor sea el creativo), más eficiente se vuelve. Por eso en Meta la creatividad no es un “detalle”: es la palanca.

Su “pero” es claro: depende mucho del creativo y requiere testeo constante. Si el mensaje no engancha, el anuncio muere rápido. Y si no hay medición correcta, optimizas a ciegas. Pero cuando se hace bien, es uno de los canales más escalables que existen.

Cómo funciona Facebook Ads desde dentro

Meta muestra anuncios a usuarios en función de señales: interacción con contenido, intereses, comportamientos, actividad previa, etc. No hay búsqueda previa, por lo que trabajas con intención latente. Tu objetivo es captar atención, generar consideración y mover al usuario hacia una acción.

El algoritmo necesita aprendizaje. Si optimizas a clics, te traerá clics. Si optimizas a conversiones reales y tienes medición bien configurada, tenderá a encontrar perfiles similares a los que compran. Esto hace que la estrategia sea más “de sistema”: campañas por temperatura (frío, tibio, remarketing) y creatividades específicas por etapa.

En la práctica, Meta funciona muy bien cuando tu oferta es clara, tu mensaje es potente y tu web no frena la conversión. Si falla una de esas piezas, el canal se vuelve inestable. Por eso, aquí más que nunca, hay que trabajar como laboratorio: testear, medir, iterar.

Formatos, alcance y análisis en tiempo real

Meta Ads te permite anunciarte en Facebook, Instagram y otros placements, con formatos como imagen, vídeo, carrusel, reels, stories, colecciones y formularios. Esta variedad te permite adaptar el mensaje: vídeos para captar atención, carruseles para explicar, stories para urgencia, colecciones para ecommerce.

Además, ofrece herramientas de análisis en tiempo real: rendimiento por creativo, frecuencia, interacción, coste por resultado, etc. Esto es clave para optimizar rápido: detectar fatiga creativa, audiencias saturadas o mensajes que no conectan. En Meta, la velocidad de aprendizaje viene del análisis continuo.

El alcance multiplataforma también facilita una estrategia coherente: impactas en varios puntos de contacto dentro del mismo ecosistema. Bien usado, esto construye repetición y confianza, dos ingredientes básicos para convertir en frío.

Ventajas y puntos críticos de Facebook Ads

Meta es especialmente potente para lanzar productos, escalar ventas, testear mercados y construir marca. Suele ofrecer costes de tráfico competitivos y una escalabilidad muy alta cuando encuentras un ángulo ganador. Además, permite trabajar el contenido como motor: anuncios que parecen contenido y venden sin “vender”.

El punto crítico es el creativo. Si no hay un mensaje que conecte, no hay resultados. También exige paciencia: hay fase de aprendizaje y optimización, y resultados menos inmediatos si no hay estrategia de funnel. Y, por supuesto, la medición: sin eventos bien configurados, el algoritmo aprende mal.

Cuando se dominan estos puntos (creativo + funnel + tracking), Meta no solo funciona: se convierte en un motor de crecimiento muy difícil de igualar.

Tabla comparativa: Facebook Ads vs Google Ads vs Instagram Ads vs TikTok Ads vs Pinterest Ads vs LinkedIn Ads

PlataformaTipo de intención + momento del funnelTipo de publicidadCoste medio orientativoEscalabilidadIdeal paraNo recomendado paraDependencia creativo
Google AdsIntención muy alta · Funnel medio / bajoBúsqueda, Display, YouTube, ShoppingCPC: 0,80€ – 5€ (servicios hasta 10€+) · CPL: 15€ – 80€Media · Limitada por volumen de búsquedasServicios locales, B2B, ecommerce con demanda activaMarcas nuevas sin búsquedasBaja
Facebook AdsIntención media / latente · Funnel alto / medioSocial ads, remarketingCPC: 0,20€ – 1,50€ · CPL: 5€ – 40€Muy alta · Ideal para escalarEcommerce, infoproductos, servicios escalablesServicios urgentes localesMuy alta
Instagram AdsIntención emocional / visual · Funnel alto / medioImagen, vídeo, reelsCPC: 0,30€ – 2€ · CPL: 8€ – 45€Alta · Depende del creativoModa, lifestyle, marca, ecommerce visualB2B técnico o industrialMuy alta
TikTok AdsIntención muy baja (descubrimiento) · Funnel altoVídeo corto, UGCCPC: 0,10€ – 1€ · CPL: 6€ – 35€Muy alta · Viralidad potencialProductos impulsivos, marca joven, ecommerce viralB2B tradicional, servicios complejosExtremadamente alta
Pinterest AdsIntención media (inspiracional) · Funnel alto / medioVisual, inspiraciónCPC: 0,10€ – 0,80€ · CPL: 5€ – 30€Media · Más nichoDecoración, moda, eventos, ecommerce visualServicios urgentes o B2BAlta
LinkedIn AdsIntención alta (profesional) · Funnel medio / bajoB2B, leads cualificadosCPC: 3€ – 8€ · CPL: 30€ – 150€+Media · Escala con presupuestoB2B, SaaS, servicios profesionalesEcommerce B2CMedia

Aquí viene el núcleo de la decisión. Google Ads capta intención activa; Meta trabaja intención latente. Eso define el tipo de usuario, el contexto, el mensaje y la forma de medir. En Google, el usuario está buscando. En Meta, el usuario está consumiendo. Son mentalidades distintas, y por eso no se puede comparar “en plano”.

En costes, un clic caro puede ser barato si compra, y un clic barato puede ser carísimo si no convierte. Por eso lo importante no es CPC, sino CPA/ROAS y calidad del lead. En formatos, Google destaca en texto y estructura (búsqueda) y Meta en creatividad visual y storytelling.

También cambia el comportamiento del usuario: en Google suele haber más intención racional (“necesito X”), en Meta más intención emocional (“me interesa / me encaja”). Si ajustas el mensaje a esa psicología, los resultados mejoran. Si no lo haces, te frustras y culpas a la plataforma.

Plataformas publicitarias: características y funcionalidades comparadas

Más allá de la “lógica”, hay funcionalidades que marcan la diferencia cuando quieres optimizar de verdad. Google Ads destaca por su ecosistema de intención (keywords), su control por contexto (ubicación, horarios, dispositivo) y su robustez para seguimiento de conversiones. Meta destaca por segmentación social, creatividad multiplataforma y análisis inmediato por interacción.

Google ofrece opciones como remarketing y seguimiento de conversiones que permiten cerrar el círculo: impactar a quien ya visitó la web y medir qué anuncios generan resultados reales. Meta, por su parte, permite audiencias basadas en interacción y comportamientos, y herramientas de medición que ayudan a iterar creatividades sin parar la máquina.

Lo interesante es que ambas plataformas pueden integrarse dentro de un mismo sistema: Google para capturar intención y Meta para generar demanda, nutrir y reimpactar. Si entiendes las funcionalidades como piezas de un puzzle, construyes un funnel completo. Si las usas como “botones”, te quedas en campañas sueltas.

Segmentación y público objetivo: cómo se apunta (bien) en cada plataforma

Segmentar bien no es “elegir un público”. Es alinear el anuncio con el usuario correcto, en el momento correcto y con el mensaje correcto. En Google, el gran filtro es la búsqueda. En Meta, el filtro es el perfil y el comportamiento. Por eso la estrategia cambia.

Google Ads te permite segmentar por palabras clave, ubicación, dispositivo y horarios. Es ideal si sabes qué busca tu cliente. Meta te permite segmentar por intereses, comportamientos, demografía y, sobre todo, crear audiencias personalizadas y similares. Es ideal si necesitas descubrir y persuadir.

El error típico: en Google usar keywords demasiado amplias sin negativas; en Meta intentar vender en frío sin construir consideración. Cuando segmentas bien, el coste baja y la calidad sube. Cuando segmentas mal, solo compras ruido. Y el ruido es caro, aunque el CPC sea bajo.

Costes y modelos de pago: PPC, subastas y control de presupuesto

En Google Ads el pago por clic (PPC) se basa en intención y competencia. Pagas cuando hacen clic, y el coste varía según el sector, la puja y la calidad. En Meta el coste suele ser más accesible para pymes, pero el tráfico es más frío y puede requerir más impactos para convertir.

Ambas funcionan con subastas y permiten presupuestos diarios/totales. La diferencia está en cómo optimizas: en Google ajustas keywords, anuncios y landing para mejorar tasa de conversión. En Meta optimizas el funnel y el creativo para que el algoritmo encuentre personas que conviertan.

La clave del control no es “gastar menos”, sino saber qué está funcionando. Si no hay tracking, el presupuesto se gestiona a ojo. Si hay tracking, puedes reasignar inversión hacia lo que genera ventas reales. Y ahí es donde una campaña deja de ser una apuesta y se convierte en un sistema.

Métricas y análisis: qué medir para optimizar campañas de verdad

En Google, las métricas clave suelen girar en torno a conversiones: CPA, tasa de conversión, CTR y términos de búsqueda. Esto te permite afinar: negativas, anuncios, landing. El seguimiento de conversiones es crítico: si no mides bien, optimizas a ciegas.

En Meta, además de conversiones, importan métricas de interacción: retención de vídeo, clics, coste por resultado, frecuencia, engagement. Porque Meta necesita señales para aprender. Si tu anuncio no engancha, no escala. Si la frecuencia sube y cae el rendimiento, suele ser fatiga creativa.

El error típico es quedarse en métricas vanidosas (clics, impresiones) sin conectar con negocio (ventas, leads cualificados). La optimización real parte de una pregunta: “¿qué acción me genera valor?” y se construye desde ahí. Si conectas métricas con decisiones, la plataforma empieza a trabajar a tu favor.

Usos recomendados según objetivos y tipo de negocio

Si tu objetivo es aumentar ventas ya y captar usuarios con alta intención, Google Ads suele ser superior: servicios locales, productos con demanda específica y B2B con búsquedas claras. Es ideal cuando la gente ya sabe lo que quiere y está comparando opciones.

Si tu objetivo es reconocimiento de marca, expansión de público y construcción de comunidad, Meta suele ganar: ecommerce visual, marcas nuevas, productos que requieren educación o deseo. Aquí el contenido (creativo) es parte del producto.

En negocios locales y pymes, Meta puede traer clientes, pero suele funcionar mejor cuando hay propuesta clara y una estrategia de remarketing. Y en muchos casos, el mejor camino es usar ambas: Google captura la intención, Meta amplifica el mercado. La plataforma ideal no es la que “convierta más”, sino la que encaje con el viaje del cliente.

Ecommerce: Google Ads vs Facebook Ads y cómo integrarlas para vender más

En ecommerce, Google suele capturar a quien ya está buscando producto o categoría, especialmente con Shopping y búsqueda. Esto puede dar ventas directas con intención alta. Meta, en cambio, funciona muy bien para descubrimiento: mostrar productos que el usuario no estaba buscando y generar deseo con creatividad.

La estrategia más rentable suele ser combinada: Meta para generar demanda y construir audiencias; Google para capturar búsquedas calientes, marca y Shopping. Y luego, remarketing cruzado: quien visita por Google puede recibir prueba social en Meta; quien descubre por Meta puede buscar la marca en Google y convertir.

Ejemplo típico: una tienda lanza creatividades tipo UGC en Meta para captar atención y crear audiencias (visitantes, carrito). Después refuerza con Google Shopping y campañas de marca para cerrar. Resultado: sube el ROAS global porque el usuario llega más convencido, no porque una plataforma sea “mejor”, sino porque cubres todo el recorrido.

Cómo crear campañas efectivas en ambas plataformas

Primero, objetivos claros. Si no defines qué quieres (ventas, leads, reconocimiento), vas a medir mal y optimizar peor. Segundo, elegir formatos según ese objetivo: búsqueda/Shopping en Google para intención; vídeo/reels y carruseles en Meta para demanda y consideración.

Después, anuncios atractivos y segmentados. En Google: anuncio alineado con keyword y landing coherente. En Meta: creativo que detiene el scroll, ángulo potente, prueba social y CTA claro. Y por último, ajustes continuos basados en datos: en Google limpiar términos con negativas y mejorar conversión; en Meta rotar creatividades, controlar frecuencia y optimizar al evento correcto.

La mayoría falla por intentar “hacerlo todo” sin sistema. Lo rentable es iterar: testeo → medición → decisión. Si conviertes la publicidad en un proceso, empieza a ser predecible.

Errores comunes al comparar Facebook Ads vs Google Ads

Error 1: comparar solo CPC. Un clic barato que no compra es caro; uno caro que compra es barato. Error 2: pedirle a Meta lo que hace Google y viceversa. Error 3: no medir bien conversiones (o medirlas mal), que es como conducir con el parabrisas tapado.

Otros errores habituales: campañas sin propuesta clara, landing lenta o confusa, falta de remarketing, y cambios constantes sin metodología. En Google, no usar negativas y mezclar intenciones suele disparar costes. En Meta, no rotar creatividades y optimizar a clics suele traer volumen sin ventas.

Si corriges estos errores, la comparación cambia: ya no es “cuál es mejor”, sino “qué rol cumple cada canal en mi funnel”. Y ahí empiezas a ganar.

¿Por qué contratar una agencia de Google Ads y una agencia de Facebook Ads?

Porque la publicidad digital no va de “probar”. Va de optimizar cada euro. Una agencia de Google Ads evita los errores que más dinero queman: keywords mal elegidas, falta de negativas, estructura caótica, anuncios poco relevantes y conversiones mal configuradas. Cuando eso se corrige, el coste por adquisición suele bajar y la calidad del lead sube.

Una agencia de Facebook Ads aporta lo que más cuesta construir: un sistema creativo (ángulos, formatos, rotación), una estrategia de audiencias por temperatura y un enfoque de optimización que alimenta al algoritmo con eventos de valor real. Además, reduce el desgaste típico: campañas que funcionan una semana y luego caen por falta de iteración.

Lo más importante: una agencia aporta criterio. Identificar si el problema es el canal, la oferta, la página, el mensaje o la medición. Eso es lo que convierte la inversión en un sistema predecible y escalable, en lugar de un experimento constante.

Preguntas frecuentes sobre Facebook Ads vs Google Ads

¿Cuál es mejor para empezar? Depende: si hay demanda activa, Google suele ser más directo. Si necesitas generar interés, Meta suele funcionar mejor.

¿Cuál es más barato? Depende del sector y del objetivo. Lo importante es CPA/ROAS y calidad del lead, no el CPC.

¿Se puede empezar con poco presupuesto? Sí, pero con foco: Google con intención alta y ubicación acotada; Meta con creatividades bien planteadas y remarketing desde el inicio.

¿Es mejor usar ambas? En muchos casos sí: Meta crea demanda y Google captura intención.

¿Por qué tengo clics pero no ventas? Normalmente por landing, oferta, medición o desalineación entre anuncio y página.

Facebook Ads vs Google Ads no es una guerra. Es una decisión de roles. Google suele ser la vía más directa para capturar intención y cerrar ventas cuando existe demanda. Meta suele ser la vía más potente para crear interés, escalar y construir marca. Cuando entiendes estas reglas, dejas de elegir por modas y empiezas a elegir por lógica de negocio.

Lo que marca la diferencia no es la plataforma, sino el sistema completo: objetivo, segmentación, creativo, landing, medición y optimización continua. Si una pieza falla, el canal parece “no funcionar”. Si todas encajan, la publicidad se vuelve predecible.

Si quieres, el siguiente paso (muy EximiaStudio) es que lo aterricemos a tu caso: tipo de negocio, ticket medio, margen y presupuesto. Con eso te digo exactamente qué canal priorizar, cómo repartir inversión y qué estructura de campañas usar para que cada euro tenga sentido.

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